Importancia de estar con los hijos

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Importancia de estar con los hijos

Para crear buenas relaciones es necesario tener buenos vínculos familiares. El primero y vital es el que se tiene con la madre; esto sucede desde el vientre, pues el feto depende totalmente de ella para desarrollarse y sobrevivir, además de elementos que al nacer quedarán grabados como experiencias. Se ha comprobado que el feto es capaz de captar desde los primeros meses de gestación la voz de la madre, su olor e incluso su estado de ánimo. Esta relación tan dependiente y trascendental, se debe ir modificando cuando el bebé nace; no solo por el hijo, también por la madre. La educación siempre será mutua, los padres enseñan y también aprenden.

El menor logra ser consciente de que es un ser individual y separado de su mamá entre los 8 y los 16 meses. Este proceso de separación puede verse afectado si ella no es igualmente consciente de la individualidad del retoño.

Los espacios entre padres e hijos son necesarios desde la edad temprana; por lo que no es cuestión meramente de estar con ellos todo el día, pues al final esto podría generar un apego insano que se traducirá en berrinches, comportamiento ególatra del menor a futuro, necesidad de ser centro de atención, inseguridad, problemas de lenguaje, agresividad, etc.

Por lo contrario, aquellos bebés a los que se les permite relacionarse frecuentemente con personas diferentes (no únicamente papá o abuelos), desarrollan una sociabilidad que les dará seguridad y habilidades para enfrentar sin ansiedad las situaciones cuando la madre o el padre no esté cerca.

Los vínculos mejor formados son aquellos que proporcionan amor, respeto, confianza y satisfacción mutua con límites claros. ¿Cómo lograrlo?

Reciprocidad.- Como padre no es difícil gozar de la presencia de tu hijo, no obstante, en muchas ocasiones, el tiempo, el dinero o situaciones personales, pueden alejarte de tu propia capacidad de disfrutar la vida. Esto afectará todos tus sistemas, incluyendo el de tu familia, siendo esta última la que debe brindar la recarga de energías para enfrentar tu mundo. Tu hogar es el espacio que tú estás formando. Haz un alto y jerarquiza para qué o para quién te esfuerzas tanto, si ese esfuerzo está brindando los frutos que esperas beneficien a tu familia. Lo más deseado naturalmente es tu felicidad y la de tus seres queridos. Para esto se necesita paciencia y comprensión. Si estás alterado(a) cuando te relacionas con tus hijos, seguramente no gozarás de su presencia y tal vez ellos tampoco de la tuya. Cuando estés en casa, con ellos y con tu pareja, pregúntate primero: ¿cómo me siento? Si la respuesta es: nervioso, enojado, triste, angustiado; tómate los minutos necesarios en tu propio espacio y respira. Las emociones pueden ser provocadas por factores externos, pero se mantienen por decisión tuya; así, en el momento en el que intentes modificarlas, éstas responderán a tu necesidad. Respira profundo, comparte tu emoción, sonríe, canta, baila, escribe, haz lo necesario para darte momentos de placer y verás cómo esto mismo contagiará tu espacio familiar, gozando recíprocamente de la compañía.

Confía en las habilidades de tus hijos, obsérvalos y escúchalos.- Por lo general, consideramos a las personas de menor edad con menos capacidades para muchas cosas; aunque no serás el primer padre que se sorprende al notar cómo un hijo piensa o realiza actividades que probablemente tú mismo no lograbas a esa edad. Ten en mente que tu hijo es una persona en proceso de desarrollo y de conocimiento de sí mismo, y por lo tanto, tú lo estás conociendo también. Para nuestra mente es mecánico encontrar parecido de algo nuevo con algo ya conocido, esto nos permite a los seres humanos aprender y evitar fracasos, sufrimiento o accidentes. Sin embargo, la realidad es que esta regla mental únicamente debe aplicarse a situaciones concretas como los objetos y los lugares, porque no es posible que las personas seamos idénticas unas a otras. Por mucho que tú creas que tu hija se parece a su padre por la manera de actuar o pensar, tu hija no es él. Ella es un ser con habilidades, experiencias y capacidades que darán un giro totalmente diferente a su personalidad. Así que observa cómo incluso cada hijo es incomparable. Es paradójico tratar de “medir a todos con la misma vara”. Si Juanito es bueno para matemáticas, quizá esperas que Lupita también lo sea; al ver que tu expectativa no es cierta, puede ser que te molestes con ella, lo cual le generará conflictos consigo misma al tratar de ser lo que no puede ser, sólo por cumplir con tu necesidad. Observa en qué materias a tu hijo le es más sencillo o grato aprender y pueden partir de ahí para fomentarle seguridad, haciendo crecer sus potencialidades. Cuando puedas notar su habilidad, confiarás en tu hijo(a) y él (ella) confiará en que siempre puede aprender.

Establece una comunicación clara y explícita.- Realiza un adecuado reglamento familiar, relacionado con la comunicación explícita; el reglamento es uno de los factores que deben ser absolutamente claros para todos. Esto es, qué espero de ti, qué esperas de mí, cuáles son tus obligaciones y tus derechos, cuáles son tus consecuencias y tus beneficios. Aprendamos a establecer límites claros y estipular estatutos familiares sanos. El tiempo invertido en tu familia es la semilla del árbol que siempre estará en tu jardín.

La comunicación tiene tantas facetas como cada ser que se expresa; por ello, debemos ser lo más congruentes posible al transmitir un mensaje. No es lo mismo sonreír al decir te quiero, que poner cara de “pasa” cuando lo hacemos. El primer mensaje tiene una conexión total con el cuerpo, por lo que llegará pleno a la persona que escucha y ve, mientras que en el mensaje distorsionado por el cuerpo, el oyente lo interpretará confusamente. Así se vuelve vital hacer claro y explícito, incluso de manera escrita, lo que queremos que los hijos entiendan. Siempre podemos solicitar apoyo para comprender y adecuar la comunicación.

Utiliza la creatividad para jugar y aprender.- Cuando el aprendizaje es monótono y aburrido, un niño sólo lo memorizará, en el mejor de los casos; aunque si aplicamos elementos que sabemos le darán satisfacción, notarás que será una lección jamás olvidada. Además, el jugar con tu hijo, y aprender, te proporciona alegría y, tal vez, momentos inolvidables. Todos tenemos capacidad de ser creativos, utiliza la observación también hacia ti mismo para reconocer tu habilidad de divertirte.

Tiempo de calidad.- Comparte dinámicas y juegos que te permitan desarrollar el autoconocimiento a la vez que faciliten el aprendizaje familiar.

 

Para reflexionar:

¿Qué opinas de la lectura?, ¿algunos de los elementos que ahí se describen pueden ser de utilidad para ti?, ¿cuáles?, ¿crees complementar tus herramientas de mejora?.

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